lunes, 29 de agosto de 2016

LA SEÑORA CONSTANCIA: 

LA CONSTANCIA ES UNA PARTE DEL PODER DIVINO 

Marzo 1985

         
La Constancia de su esfuerzo espiritual es de VITAL importancia para este planeta. Cuando digo ‘ustedes’ hablo de todos aquellos Pastores de la Raza que acordaron servir a esta estrella caída hace eones, con sus grandes ímpetus de Luz. Pero más significativamente hablo a aquellos quienes aquí y ahora en este momento presente, saben conscientemente de Nuestra Realidad y de Nuestro trabajo con las Leyes de la Vida y el Fuego Sagrado y Quienes se han alineado conscientemente con Nosotros a través de la escogencia del libre albedrío. Desarrollar su Constancia es Mi deseo y razón ardiente para estar en la atmósfera de la Tierra. Los impulsos de Luz emitidos desde su Conciencia Divina desarrollándose, a través de sus decretos, canciones, meditaciones y visualizaciones y ceremonias de todo tipo, pasan a Nuestros Reinos y Nos dan la semilla alrededor de la cual podemos crear los grandes regalos de Iluminación, Curación y Confort que la raza de los hombres requiere. Ustedes emiten las ondas que por la Ley del Círculo, regresarán al hombre en grandes ondas de Luz, conteniendo los poderes de transformación establecidos de la Era pasada y del ímpetu desenvolviéndose de la Liberación Espiritual de la Nueva Era.

          La Constancia es así una parte del Poder Divino, porque dependiendo de su Constancia y Compromiso sus llamadas y oraciones alcanzarán únicamente los bordes externos de la conciencia planetaria (donde posiblemente los Ángeles que escuchan pueden percibir su impulso débil y envíen de vuelta un Rayo equivalente a esa energía); o penetren directamente como una flecha a través del trono del Eterno, a través de todos los Reinos Superiores y Galaxias donde los grandes Señores Solares y Seres Cósmicos desconocidos para ustedes añadan Su Luz y sus ímpetus a su llamada y en su viaje de retorno desde el Corazón de Dios hacia la Tierra, Ésta llevará las bendiciones más profundas para el planeta.


Revista La Palabra, LAINEC, Septiembre 1985 Pág.11 -extractos-

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