miércoles, 6 de abril de 2016

EL AMADO MAESTRO ASCENDIDO JESÚS: 

UN AURA DE PAZ 

El Puente, agosto 1967

Amados Hijos del Padre, no puedo decirles cuan hermosa es la experiencia consciente de la energía controlando a través de un aura de PAZ. Esta era la fuerza de Mi Minis­terio, el corazón de Mi Curación, y la propia alma de Mi As­censión.

Hace muchas centurias - sobre una colina cubierta de verde, debajo de un cielo azul claro, Me senté y observaba a las capas blandas de nubes movidas por el viento y a los rebaños de ovejas pastando sobre las laderas de las colinas - se Me permitió, por la Gracia del Todopoderoso, desarrollar el glorioso Poder sostenedor de la PAZ. Verdaderamente la Paz es un Poder, una unción la cual calma y cura, no sobre la superficie sino dentro de lo más recóndito del ser de alguien.

Cómo el mundo hoy requiere los Regalos de la Paz. No la Inercia o letargo sino el alerta y la confianza vigilante que llega cuando alguien ha encontrado Paz dentro de él mis­mo, entre todos sus vehículos y su intelecto, entre las fuer­zas de la Naturaleza y su Divinidad. Y tal ser entonces se convierte donde quiera que se mueva en una Presencia Co­mandando Paz y calmando a toda Vida, al humano y al rei­no animal también.

Recientemente he llegado a estar informado que mu­chos de Nuestros chelas han dado los pasos en la dirección de dispensar ese glorioso Atributo Divino de la Paz, a través del poder real comandante y silente el cual es siempre el control de la energía victorioso, y el cual es una razón ver­dadera para la existencia. Vengo hoy para bendecirles por este Desarrollo Espiritual. ¡Gracias!

Revista La Palabra, LAINEC, Julio 2001 Pág.15


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