domingo, 19 de febrero de 2017

EL AMADO MAESTRO EL MORYA: 

APRENDIENDO A CREAR CANALES NUEVOS Y CONSTRUCTIVOS 

El Boletín, 11 de septiembre de 1955 
         
     Tienen dentro de sus propios cuerpos, amados seres, canales profundamente incrustados a través de los cuales fluyen las energías de vida casi automáticamente. Es como si la superficie de sus cuerpos internos fuera como papel corrugado. Cada canal profundo es el resultado de su calificación repetida de la vida prima con la misma rata de vibración destructiva durante todas las eras.


             Al igual que un huracán sigue un sendero ya establecido y se manifiesta en destrucción, así hace la energía de vida del individuo que sigue por los canales ya creados en los cuerpos internos o físico de la humanidad hasta la periferia de sus mundos. Si existen tendencias hacia el mal genio, celos, discordia u otras cualidades humanas en su personalidad, la vida prima se precipita a través de estos canales corrugados y actúa antes de que el ser consciente del individuo pueda controlarla.

          Debido a los poderes mayores que ustedes voluntariamente han atraído y magnetizado, han incrementado, y grandemente la intensificación de la energía fluyendo a través de los canales de sus cuerpos internos y físico, y los pensamientos, sentimientos, palabras y acciones que no expresarían para el mundo se manifiestan a menudo antes de que tengan tiempo de chequear y sublimar esas energías. Sean pacientes en su perseverancia.

          Mantengan una actitud impersonal con respecto a las energías calificadas inarmoniosamente de sus propios seres y de los demás, y encontrarán que muchos de estos canales incrustados serán removidos o al menos ‘suavizados’ en cierto grado. Al mismo tiempo, están aprendiendo a crear conscientemente canales nuevos y constructivos sobre los cuales la energía calificada armoniosamente fluirá casi tan automáticamente como las expresiones destructivas han hecho hasta ahora. Sean tan pacientes con las energías perturbadoras del uno con el otro como quisieran que ellos lo fueran con las suyas.


La Carta de Shamballa, 20 de septiembre de 1993 -extracto-

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