HOMBRE CONOCETE A TI MISMO
¡Oh hombre, la más
perfecta de las creaciones de la naturaleza —suma total de miles de siglos de
labor, trabajo y planificación! Hombre, recipiente de los Dioses — por que
duermes tú!
¿No pueden pensar que
los pequeños y tontos placeres de su vida diaria, en donde los sentidos
encuentran alivio temporal, son la única razón para su creación? ¿Qué un gran
planeta, colgado en este Sistema Solar por Seres sabios y grandes más allá de su
presente comprensión, podría haber sido creado por el placer vacío de una
existencia tal sin propósito?
Aún la pequeña abeja,
aparte de su diminuto mundo individual tiene una parte cósmica en el avance y
el progreso de la raza ayudando en la reproducción de clases de flores... el
diminuto gusano de la tierra le ofrece a ella un servicio para abrirla a las
corrientes del aire y el sol... la mariposa lleva luz y éteres más finos a
través de la atmósfera de la Tierra — cada uno en su lugar creado y trabajando
para la Totalidad.
Sin embargo, el
hombre, más sabio —más fino, mucho más noble que ellos— no pregunta por su
propósito — contento de respirar el Aliento de la Vida sin ofrecer nada como
contestación a su existencia.
Despierten — Oh gente
complaciente de sí misma, y remuévanse de la vida de placer y satisfacción, y
mientras que todavía haya tiempo, encuentren un propósito para su vida.
Un hombre sabio en
preparación para cualquier viaje primero
selecciona su meta, y luego, si es prudente, busca la manera más
rápida y el camino más directo para alcanzarla — planificando en avance el
viaje y el paso que debe establecer.
Y sin embargo, en la
vida — el mayor y más importante de sus peregrinajes es de lo más tardío — a la
deriva sin meta — siguiendo cualquier sendero que se abra delante de sus ojos,
y haciendo círculos sin fin — sin lograr nada.
Ojalá que el día
llegara en que el hombre — hastiado de tanto vagar sin sentido — pudiera buscar
la sabiduría de aquellos que han viajado delante de él, y humilde y sabiamente
pedir el camino trazado — estudiarlo bien y luego — recogiendo sus
pertenencias necesarias, comenzar hacia adelante y hacia esa meta.
Viendo el progreso y
el desarrollo de la humanidad, vemos que su correr sin cesar aquí y allá no es
más provechoso que los trajines de las hormigas en sus comunidades.
Añoramos la hora en
que sus movimientos sin cesar puedan ser aquietados, y ellos, por fin, quieran
saber dónde van y quizás permitirán a aquellos quienes conocen el camino,
asistirles para que enfrenten su meta… y marchar adelante rápidamente hacia su
Victoria.
. . .de los primeros
escritos de la Señora Miriam. . .
Fuente: Revista “La Palabra”, INEC, Mayo 1979 Pág.11
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